martes, 27 de septiembre de 2011

Aqui... de nuevo.

Pues si, tan sencillo como eso.
Aquí estamos, retomando (por enésima vez) esta cuestión de diario no tan intimo como diria un amigo...

Los avatares de la vida insisten en alejarme de aqui, pero casualmente siempre son ellos mismos los que me inculcan la suficiente melancolia/trizteza/reflexión/alpedismo como para retornar.

Hoy es uno de "esos dias", de los que vuelvo con una mochila que descargar, a mi espacio, ¿donde mas?

Ademas de las personitas mias, que siempre estan lejos, este ultimo tiempo se ha llevado a otras, tambien muy importantes, sin animos de devolverlas... ni un poquito.

Casi sin querer, eventualmente uno un dia se encuetra en un sitio donde no esperaba estar, con gente que no esperaba estar, sin aquella que si querría estar y en una situación que no queria estar, pero está... y alli recuerdo el cuentito del gorrión y el halcón... que, para aquellos que lo desconozcan, cuenta como el gorrión se esconde en su nido al llegar la tormenta, mientras el alcon sin embargo, vuela mas alto...
Pero la pucha cainejo... este halcón esta cansado de tormentas y alturas... ve una nube y le entra el vértigo fijesé...

Pero que le vamos a hacer... las cosas que no cambian, no cambian.

Es mas, cierta vez escuche un interesante planteo sobre los problemas. Éstos se dividen en dos categorías: los problemas que tienen solución, y los que no. Aquéllos, no deberían ser problemas por tener solución, lo que solo nos deja deducir que los problemas, son aquellos que no tienen solución, y de ser así, porque hacerse problema?
En fin, si hoy tuviera enfrente a aquél que enunció este planteo, lo cagaría a piñas, pero son detalles...

Mientras... habrá que conformarse con lo que hay, esperando que lo que haya sea mejor que lo que hubo.